Bueno y muy bueno

Muy muy a pesar de todo, hoy (para mí aún es martes) tengo que valorar el día de hoy como bueno porque me han pasado 3 cosas buenas. La tercera me la guardo para mí, y las otras dos os la cuento:

La semana pasada pedí, a través de la web de Travel Club un reloj pulsómetro. No tiene nada de especial, sólo que creo que me vendrá bien para cuando salga con la bici para controlar un poco las pulsaciones y no hacer demasiadas tonterías con los esfuerzos, sobre todo de cara a las marchas en Huesca. A ver si aprendo cómo funciona, que ahora mismo me parece un mundo de complicao.

Lo bueno de este asunto es que esta misma mañana recibí el email de que el envío se había realizado ya y esta misma tarde, cuando he llegado a casa tenía la notificación de correos para decirme que habia pasado el cartero por casa y que volvería a mediodía, y así ha sido, a las 4 y algo se ha presentado el cartero con el paquetito de Travel Club, el mismo día que me llegaba el email. Así que esto ha supuesto una grata sorpresa para mí.

Pero lo muy bueno de esta historia es el cartero. Hace unos años, cuando estaba recién llegado a Cáceres, se nos planteó dar unos talleres, fuera de nuestros centros habituales, concretamente yo participé en un centro para personas con discapacidad en Trujillo y con un grupo de personas con problemas de drogadicción en el aula del CRPS en Cáceres. Algunos de estos últimos “usuarios-alumnos” se apuntaron a seguir con esos talleres en mi centro habitual, entonces la Casa de la Mujer. Uno de esos chicos me comentaba varias veces que si no encontraba trabajo, que si “con lo suyo” lo tenia complicado y más cosas que os os podéis imaginar.

Y la gran sorpresa que me he llevado ha sido poder llamar por su nombre al cartero, saludarnos, recordar el breve tiempo que compartimos esas pocas semanas, y aunque mi estado actual de “saboriez” me lleva a no expresar como debiera toda la alegría que siento por las cosas buenas de los demás, me alegré mucho de verle trabajando en Correos y ver cómo se ha integrado y cómo progresa en la vida. Al final, tuvo que ser él el que dijera “Me alegro de verte, Enrique”, y yo le dije lo evidente y lógico “igualmente”. Y sinceramente, me alegro mucho de haberte visto, y verte así, tan bien.

Nos vemos

Conmigo no se juega

Y es que hay gente que no soporta ni una leve broma.

En 1995, un canal de la televisión rusa emitía un programa de estos de cámara oculta. Se trataba de fingir un buzón de correos, meter a una persona dentro y cuando fuera alguien a meter una carta, echarla fuera para hacer la broma.

Todo iba bien, nos reíamos, se reían las “victimas”, hasta que llegó el matón de turno… Ahí se acabaron las risas:


Casi seguro que es un montaje, está claro, si no, no lo hubieran emitido, pero por lo menos es diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, donde la gente se cabrea y el sketch termina sin más.

Tiene ya sus añitos, pero desde aquí le mando un saludo a la familia de la persona que estaba dentro del buzón, sobre todo si no estaban avisados de lo que iban a ver.

Y también un saludo a Montse que es quien me ha mandado el video por correo, aunque yo lo he pillado por youtube, donde también estaba.