Crónica de la Marcha de los 3 Valles – Nor3Xtrem en Hervás (18 mayo)

El 18 de mayo nos presentamos en Hervás para disputar la Nor3Xtrem, La Marcha de los 3 valles, la primera de las marchas de carretera que hacía este año. Esta tampoco la planteé como un objetivo de temporada en sí, aunque ya iba alcanzando un nivel de forma aceptable, lo que me permitió estar en grupos delanteros buena parte del recorrido.

Tengo que agradecer a, por un lado a Almudena, por acompañarme durante todo el fin de semana y también, a Manuel González, que me hizo de anfitrión, dejándome apalancarme en su humilde morada y enseñarnos toda la belleza de la zona de Granadilla (Zarza, Cáparra, el propio Hervás…)

La salida, a las 7.30, muy tranquila, bajando por la zona del cementerio, donde se suele subir en la carrera que se hace en el mes de agosto y tomando la N630 dirección Baños de Montemayor para comenzar la subida al primer puerto del día, Garganta, un puerto de primer nivel que hicimos solo una parte, hasta la frontera con la comunidad de Castilla León, para volver a tomar dirección Hervás. Ahí “los buenos” se fueron para adelante y me quedé en un segundo grupo en el que rodaba bastante cómodo, junto a buenos amigos, como José Félix, Jesús G. Pachío, Juan Rico (Antolín).

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Bajamos a buen ritmo y seguimos por el complicado tramo por Casas del Monte, con repechos muy duros y carretera estrecha y con algunos baches, para salir de nuevo a la N630, esta vez dirección sur, donde veíamos el grupo de cabeza, cada vez más cerca, pero sin especial interés por reagruparnos, aunque casi lo logramos al inicio del segundo puerto, Cabezabellosa, que hicimos al mismo ritmo que el anterior. Muy tranquilos, charlando y contándonos nuestras historias.

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Lo peor vino en la bajada, en El Torno, donde estaba todo el pelotón parado, por orden de la Guardia Civil que por algún motivo desconocido (al menos yo lo desconozco pasados casi 3 meses) había parado la carrera para hacer un reagrupamiento. Al menos fue poco tiempo para nosotros aunque veía las caras de indignación (y sus comentarios) por esta situación. Fue un corta-rollos total y veremos si no afecta a posibles próximas ediciones (la Marcha Carlos Sastre se suspendió por una situación similar)

Seguimos, bajada hasta la N110 a tope y a subir el tercero del día, Piornal, por Barrado, con el Mortirolillo, que hicimos bastante más tranquilos que los puertos anteriores. Estábamos un poco “quemados” por el parón, el tiempo que hiciéramos ya casi no contaba. Llevamos un chip que cuenta el inicio y el fin de la marcha, sin descontar los parones.

Pues eso, subida tranquila, de menos a más, con Juan y con los compañeros de Mérida, Raúl, Rafa y Ángel, que se fue para adelante en el último kilómetro de subida. Luego vimos en la clasificación que llegó el 15 o así (nosotros hicimos sobre el puesto 40). Qué crack!

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Bajada tranquila por las curvas y la falta de tensión competitiva. Raúl y Rafa que pincharon, Juan que se equivocó de trazado aunque se reincorporó al grupo más tarde y transición por el Jerte hasta Honduras que comencé con el resto, pero que sin ninguna gana, subí sin subir mucho el pulso, dejando que se me fueran. Solo apreté un poco cuando me adelantaron Javi Leno y un chico del Club de Moraleja, a los que alcancé en la cima. Esta bajada, la del Honduras sí que la hice bastante fuerte. De hecho, según Strava, hice la mejor bajada de todos, empatado con Víctor Mateos.

De ahí, callejeo rápido por Hervás y meta, con la línea de llegada en un sitio y el control del chip en otro (inexplicable). Y nada más, saludar a la gente, ver cómo llegaban los compañeros, recoger cosas y para Zarza de Granadilla a comer y para casita.

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Una bonita experiencia en una gran marcha en Extremadura, a la que le faltarían pulir algunas cosillas para una futura edición pero que aprovecha uno de los mejores parajes y entornos para practicar el ciclismo. Ojalá hubiera una edición en 2015. Allí estaremos!

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Crónica de la Marcha de Montijo – Camino de Loriana

Retomo las crónicas de las marchas o carreras a las que he ido, que llevo un poco atrasado este tema, como podéis ver, y os cuento cómo me fue en la Marcha en BTT “Camino de Loriana” de Montijo, que fue hace ya un tiempecillo (23 de marzo), el domingo después de la marcha de Hornachos, que ya os conté.

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Esta prueba no estaba dentro de mis objetivos de la temporada y he de reconocer que fui para acompañar a mi amigo Luis Ignacio, que me llamó durante esa semana para pedirme que fuera, para darle impulso a la carrera y que vaya ganando participación cada año.

De todas maneras, pese a ser una carrera en sí misma, no la preparé como tal y el día antes estuve entrando un gran fondo (140kms) con la bici de carretera con subidas a Montánchez, con lo que en el momento de iniciar la marcha no tenía las piernas en muy buenas condiciones.

Y así fue, que cuando se dio la salida lanzada, Luis Ignacio atacó nada más oír el silbato y nunca más le vimos. Por detrás, a pesar de mi “dolor de patas” intenté engancharme a algún grupo cabecero, aunque me costaba mucho seguirles, formándose un grupito de 6-7 por delante y yo tirando del segundo grupo, con la idea de no perder demasiado tiempo e intentar recuperar terreno más adelante, cuando ya haya calentado algo. También porque me dijeron que el recorrido era prácticamente plano y con buenos caminos y pistas.

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Así fue, toda la carrera rondando el top 10, tirando del grupo, alcanzando a alguno, viendo cómo se iban otros, hasta que, cuando calculo que voy en el puesto 10 o así, llegamos, tras una bonita vereda entre encinas y jaras, a un tramo de barro muy blando, seguido de ese mismo barro, ya seco y duro y pisado por vacas, donde mi menor técnica hizo que sufriese demasiado. Un pequeño repecho (corto pero muy duro) que lo seguía consiguió que cejara mi empeño por hacer un buen puesto y decidí levantar el pie. Quedaban unos 20 -25 kms para meta, pero mi cuerpo (más bien mi mente) no daba para más.

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Desde ahí, de paseo hasta meta. Viendo cómo me pasaban unos y otros sin hacer el menor intento por seguir su rueda. Sólo a Raul Gregori, que por entonces volvía a montar tras unos meses de parón por lesión, le hice unos kilómetros para echarle una mano, pero poco más. Hice la subida a meta muy tranquilo (hasta posando para la foto) y al final, puesto 25.

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Felicitar a los ganadores, Luis Ignacio Barril en la categoría masculina y Cristina Barrado en féminas. Espero volver el año que viene en mejores condiciones.

Tuve la suerte de entrevistar a Dori Ruano.

Cuando uno se pone a hablar con Dori Ruano no sabe nunca cuando va a parar. No porque hable mucho, sino por la calidad de las cosas que dice. Como ella misma dice “llevo una pedagoga dentro”. Siempre enseñando, siempre compartiendo, siempre enriqueciendo al que le escucha.

Hace varias semanas, gracias a mi colaboración en El Contragolpe tuve la suerte de poder hablar con ella y este fin de semana se ha publicado la entrevista. Imagino que no hace falta que la presente, a estas alturas, verdad?

Pero bueno, si aún no la conoces, no te pierdas la entrevista (Haz click en la imagen de debajo)

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Las fotos de la Quebrantahuesos 2014 (Treparriscos)

Este año no pude correr la Quebrantahuesos, la de 200 kms. No me tocó la plaza en el sorteo del mes de enero, así que la organización me propuso correr la prueba de Medio Fondo (85kms) con la condición de que el año que viene me garantizara un puesto sin entrar en el sorteo.

Después de pensármelo un rato, accedí. Era una oportunidad de ver otra ruta y garantizar un dorsal para la edición 25ª.

Este pasado sábado fue la marcha y bueno, no salió mal del todo, en el grupito de cabeza todo el rato (salvo los 4 escapados) y terminando bien, aunque eso ya lo contaré. El tema es que ya tengo las fotos que me hicieron los chicos de sportograph.

Se puede ver en las caras que pongo que no es lo mismo disputar una prueba con el fin de conseguir un buen tiempo a cuando se está peleando por una plaza. La exigencia, al menos por mi parte, es mayor, además de ser un recorrido mucho más corto, haciéndolo más rápido y exigente. Vamos, que las caras de sufrimiento están ahí, jeje. Espero que os gusten:

click en la foto

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Crónica de la Marcha BTT – Sierra Grande de Hornachos

Tenía pendiente resumir mi paso por dos carreras de hace ya unos días y voy a empezar por cómo me fue en la marcha “Sierra Grande” de Hornachos.

En principio decir que fui acompañado, en primer lugar por Almudena, que se pegó el madrugón y luego las horas de estar sola por el pueblo, y también por varios miembros del Club Ciclista La Cañada, de Ribera del Fresno, que iban a hacer la ruta corta.

Al llegar a Hornachos, encontramos más o menos bien la zona de aparcamientos y recogida de dorsales, vemos a los primeros calentando un poco, aunque la zona de llegada era una cuesta de mucha pendiente que dificultaba esta tarea.

Recojo la bolsa del corredor (con camiseta técnica, barritas, publicidad….) y el dorsal, que coloco. Me visto y a calentar, que ya queda poco tiempo para dar la salida neutralizada.

Se da la salida (habiéndome quitado los manguitos a última hora) y recorremos un poco las calles desiertas de Hornachos a las 9 de la mañana, con sus piedras y sus pendientes imposibles para estar en los primeros metros (era necesario?). Llegamos a un paraje, cuando a una fuente, esperamos un poco a que se reagrupe el pelotón y se da la salida.


A mil por hora, a pesar de estar en una buena situación, me pasan por todos sitios, paso de estar entre los 10 primeros a, calculando por encima, entre los 30. Un desastre, pero vamos, quedan aún 70 kms y habrá tiempo para todo.

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Tras una parte más cómoda, decido no cebarme en el ritmo y recuperar en las subidas, que estaban en la parte inicial, como había visto en el perfil de la prueba.

Comienza una primera parte más técnica, en la subida grande, a la parte trasera de la sierra y ahí me penaliza bastante mi falta de destreza, aún así, dejando pasar a gente, para no estorbar, no pierdo muchos puestos.

Una pequeña bajada, más técnica aún, y sigo perdiendo posiciones, pero termina pronto y comienza la subida, más tendida y con mejor estado del camino: Empieza la remontada.

Tirar, tirar y tirar. Esa fue la premisa en lo que quedaba de carrera. Adelantar a gente y no mirar atrás. Me encontraba bien y con un fondo físico que me iba a permitir ir fuerte mucho más rato. Solo en algún caso, donde algún corredor se encontraba con algún problema, como caída o avería, sí que preguntaba, incluso llegué a parar para ayudar a algún compañero.

Siguiendo para adelante me uno a un corredor del equipo Art&Salud que me da algunos relevos en las pistas anchas, hasta que me doy cuenta de que no viene detrás mía. Por entonces calculaba ya que iba entre los 20 primeros. Le espero un poco, que me venía bien tenerle cerca, cuando nos desvían, por un camino, para separarnos de la ruta corta (teníamos tramos en común). De repente, al fondo, se ve un rampón enorme, sobre el 25% me marcaba el Garmin. Ahí ya ni Art&Salud ni nada, adelanto a alguno más ahí y a respirar en la bajada, que la subida me ha dejado bien tocado.

Justo ahí me adelanta otro corredor, al que intento seguir, pero la bajada se hace un poco más técnica y no quiero arriesgar. Con el cansancio no tengo los mismos reflejos y nos son tramos en los que vaya cómodo ni en buenas condiciones físicas.

No obstante no le pierdo de vista y le consigo adelantar ya en la calles de Hornachos, en la subida al pósito, junto a un hombre del Urbano bikes (calculo que iré sobre el 15º)

Al terminar la subida, bajada rápida y, cuando ya creía que enbocábamos a meta, nuevo desvío a la sierra y otro tramo técnico donde me adelanta, de nuevo el mismo que adelantó antes bajando. No hago nada por seguirle. Absolutamente nada.

Llego a meta justo detrás de él. Con Almudena esperándome en meta y con la satisfacción de haberme entregado en la carrera de principio a fin.

Después de rodar unos diez minutos, para soltar piernas, me cambio, recojo el avituallamiento de meta, y voy a comprobar el puesto ocupado en meta y hablar un rato con Antonio García.

A pesar de ser el 24º según la primera clasificación, se aclara con la separación por rutas (72kms la larga y 41 la corta), quedando, finalmente, en el puesto 18º con 3h 26min (a 21,12 kms/h)

en el vídeo, a partir del 1m20s:


Crónica de la Marcha “Matanza y Pitarra” – BTT Ribera del Fresno

Tenía pendiente, desde hace ya dos semanas, escribir esta crónica de cómo fue la marcha del 16 de febrero en Ribera, mi pueblo.

La verdad es que, en esta ocasión, no ha habido mucha historia de que contar, ya que desde los primeros metros de carrera se definió el orden final, pero bueno, esta es mi historia.

Ciertamente cabe decir que estoy orgulloso de que en Ribera se organicen cualquier tipo de actividad y, claro está, mucho más, si están relacionadas con el ciclismo. Dejando ver la gran afición de mi pueblo con el deporte, ya sea fútbol, voleibol, atletismo o cualquier otro.

La mañana empezó más tarde de lo habitual para una carrera, que para eso estaba en casa. Fui sobre las 9:20 a recoger dorsal, bolsa del corredor, saludar a los organizadores y a Pablo, mi compañero de equipo que acababa de llegar, y recoger la bici, que la tenía en el corralón tras haberla preparado el día antes allí.

De ahí a casa otra vez a vestirme y preparar el avituallamiento. Decirle a Almudena los sitios por donde pasaríamos, primero en el tramo neutralizado y, después ya, en carrera.

A la vuelta, veo que está César (Logrosán) calentando un poco con Antonio Blanco (Almendralejo) y me uno a ellos. La verdad es que no hacía mucha falta, ya que antes de la carrera tendríamos unos 20 kms de paseo por la zona del lavadero de lanas y el cerro Hornachuelos, hasta llegar al Pozo San Juan, paseo que hice junto a César y Pablo, en la parte delantera del grupo, aunque sin gastar un gramo de fuerza más del necesario para pasar por un repecho o un charco (o rodearlos, jeje)


En esto que llegamos a lo que se llama “El Cordel” o la Cañada, tramo común con la carrera posterior y les voy haciendo indicaciones del recorrido, por donde se viene y donde se separa para ir por el otro lado. Les voy diciendo cómo es el trazado que llevarán y lo que se encontrarán posteriormente.

Llegamos al Pozo y ahí avituallamiento, reagrupamiento, cambio de botes, cambio de ropa (fuera cortavientos, fuera ropa de abrigo), gracias a la presencia allí de Almudena y mi padre (gracias por venir, de verdad). Comemos algo, nos hacemos una fotillo y a la zona de salida antes de que llegue más gente y no podamos salir en buena posición.

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Y eso hicimos, ponernos “en la pole” donde salimos muy fuertes, pero no tanto como un corredor de Badajoz que hizo su sprint de salida, para caer a los pocos metros.


En esos momentos, con apenas 400 metros ya iba el primero, pero poco me iba a durar, porque casi sin darme cuenta, me pasó un corredor, vestido de azul, que parecía deslizarse sobre la bici. Por la forma de montar, de remontarme, de ir, ya sabía que poco se podía hacer para superarle, pero no yo, sino cualquiera.

Tras él fue otro, de blanco y negro y, en tercera posición, al coronar el primer repecho duro, iba yo por delante del grupo principal, aunque en la bajada me adelantaran un corredor del Bultacos, César, otro de Guareña y Pablo, aunque al empezar a subir de nuevo, les alcancé e intenté pasar, hasta llegar al segundo repecho, donde me comentó César “Tranquilo Enrique, que queda mucho!”

Pero los dos primeros se iban, el Bultacos también se estaba destacando y yo, conociendo el recorrido, sabía que luego me iba a costar más cogerles.

En el tercer repecho, César aceleró el ritmo, pasó al Bultacos y se marchó a por el segundo puesto. Por detrás, me adelanta otro Bultacos y ya me veo en octava posición en el momento en el que salimos a la Cañada. Tocaba meter plato y tirar tirar tirar.

En plena subida al cerro Gorrón, el punto más alto de la marcha, el primero de los Bultacos va perdiendo fuelle y es alcanzado, primero por el grupito de Pablo (con el de Guareña y otro Bultacos) y después por mí, que me aguanta unos metros, pero no mucho tiempo. “Ya voy séptimo”

A partir de ahí, bajada hasta el Cortijo Bonito, unas veces más cerca del trío que llevo por delante, otras más lejos, cuando veo que está Pablo tirando de ellos, seguramente para descolgarlos, pero se los estaba llevando, así que empiezo a gritar para que me viera por detrás, que si no tiraba les podía alcanzar, aunque no es hasta un giro de casi 360º, en el mismo cortijo, cuando me ve, al pasar al lado y deja de darles relevos, lo que me sirve para casi llegar hasta ellos. En esa curva me “canta” Julián que voy 7º

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Bajada hasta la carretera de Los Santos (si llegar hasta el Asfalto) giro de 90º y encarar un tramo de arena y un charco grande donde Pablo pierde el equilibro de la bici y cae. Sigue delante mío unos metros pero, al pasar el río, vuelve a perder el control y, esta vez, llego a su altura. Le ayudo a ponerse en marcha, coger ritmo y nos ponemos los dos a relevos fuertes a coger a los otros dos.”Ya voy sexto, pero puedo ir cuarto”. En el río me “canta” Gustavo que voy 7º

En tramos de rodar más, Pablo va como una moto, con plato y piñones pequeños, con su cadencia habitual y, en los tramos de subida y más técnicos, me ponía yo delante, con más cadencia y aprovechando mis ruedas de 29″.

Pasamos el “Regajito” y los tenemos a 15-20 metros, no más, pero quedaba ya muy poco, teniendo en cuenta la entrada en el pueblo, con una curva muy peligrosa y el callejeo, que no nos ayudaron a conseguir nuestro objetivo, terminando a escasos segundos.

En meta llegamos ya relajados, en 6º y 7ª posición.


Después de las duchas, a ponerse el traje limpio que toca subir al podium como primer local. Premio que no celebro mucho, más que nada por no haber tenido “casi” competencia, ya que la mayoría estaban en la organización de la carrera. También por la forma de conseguirlo. El año pasado fui 5º con una muy mala salida y remontando. Este año al contrario, buena salida y perdiendo puestos.

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Tengo que agradecer a Pablo la gran labor de equipo que realizó, sacrificando sus aspiraciones personales para echarme una mano, con la pena de no haber conseguido superar ninguna plaza. También agradecer a César su presencia y darle, una vez más, la enhorabuena por ese magnífico podium.

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La próxima carrera, también cerquita de casa, en Hornachos, el 16 de marzo, en la I Ruta Sierra Grande, donde espero que venga Claudio y, a ver si se anima también Pablo y alguno más del equipo, aunque habiendo prueba del Open de Extremadura, en Montehermoso, lo veo complicado.

Fotos “Con Pablo””Pozo San Juan” y “Cortijo bonito” cortesía del Club Ciclista La Cañada

Vídeo “Llegada a Meta” cortesía “Chipserena

Crónica de la Marcha Fernando Torres Martín – BTT Llerena

La mañana comenzó tempranito, sobre las 6 y 10 más o menos. Desayunando tranquilamente, como a mí me gusta. Tostada de margarina y dulce membrillo, zumo de frutas, leche con copos de avena…

Echar la bici al coche (el día antes no pude) cargar nevera, mochila y en marcha, pasando por Villafranca, Zafra (con control de alcoholemia incluído), Valencia de las Torres y Llerena.

Como me habían adelantado furgos con bici dentro, no tuve mayor problema para encontrar el sitio de la carrera, ya que les seguí y me llevaron directamente.

Al llegar bien temprano, fuí de los primeros en sacar el dorsal con el chip, la camiseta de recuerdo, colocar el dorsal en la bici, vestirme y calentar un poco, no por preparar las piernas, que hubiera necesitado media hora al menos, sino por ver que la bici iba sin muchos problemas. Alguno sí que tenía, ya que los cambios fallaban, pero no era algo grave.

Justo antes de la salida, en segunda fila, bajo el arco, saludo a Fernando Torres, con quien ya coincidí en el podium de la Marcha “Matanza y Pitarra” de Ribera del Fresno del año pasado. Me comenta que no puede “defender su victoria” por una lesión y que le hubiera gustado. También saludo a un compañero de una pasada ruta en Logrosán, en el mes de noviembre, que es de Almendralejo. Nos comentamos los objetivos personales de cada uno (él: ir a tope hasta petar. Yo: ir regulando para intentar bajar de los 3h35m). Allí mismo, la organización nos comenta que primero se va a hacer un tramo neutralizado, hasta salir de Llerena y, al pasar una vía (la primera vez, porque pasamos 3 veces) ya sería tramo cronometrado.

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Yo, de rojo y casco azul-amarillo

El caso es que se salió, desde el primer momento, a tope. Primero por calles anchas y luego más estrechas, hasta pasar por una calleja donde solo se podía ir en dos filas. Y me pasa lo de (casi) siempre: detrás de alguien más lento que me impide progresar.

Veo que el grupo delantero, formado por unos 20 – 25 componentes se destaca, sin ir demasiado rápido, imagino que por el fuerte viento frontal (recordad que la carrera se disputó bajo una enorme borrasca).

Por detrás, tirando fuerte, los que nos hemos quedado un poco atrás y algunos que veían que ese ritmo era demasiado para ellos.

Compruebo que el pulso se me estaba disparando, aunque peor el dolor de piernas de tener que ir a tope, en frío y con el viento de cara, así que miro para atrás y veo que se aproxima un grupito de unas 10 personas que me lleva para adelante, aunque es poco rato el que puedo aguantar, desfondado por completo por el esfuerzo anterior.

Y aquí se acaba la carrera en cuanto a puestos finales, ya que poco varió mi posición final en meta (Puesto 35 de la general).

Salimos de los descampados y nos metemos en la primera subida, precedida por unos preciosos caminos entre las dehesas, que nos llevan a Fuente del Arco. Giro a izquierda por la calle y vemos la primera rampa, aún dentro del pueblo. Bajamos por el resbaladizo túnel bajo la carretera EX200 y para arriba por un camino que ya conocía, pero en bajada, de la Marcha de hace dos años, aunque en mucho mejor estado.

Subo a mi ritmo, sin tirar muy fuerte, aunque poco se puede regular en rampas de hasta el 20%. Mientras tiro de riñones, veo que el pedal izquierdo me da dando tirones, como si estuviera flojo, o el propio eje pedalier.

En un descansillo hago una pequeña prueba, en marcha, para ver qué problema puedo tener y resulta que era la cala de la bota, que estaba floja, así que trato de tirar sólo haciendo fuerza para abajo, sin acompañar en la subida del pedal (pedaleo en pistón, en lugar de redondo).

Corono y allí está el primer avituallamiento, donde pregunto si tenían asistencia técnica. Algunos corredores me dicen que no tienen nada, solo lo básico (reparación de pinchazos y la bomba, como yo) y uno, incluso, me dice que suele llevar una bolsita con herramientas, pero que hoy no la lleva (y veo, claramente, que sí la lleva, no debajo del sillín, sino en el cuadro debajo del bote. En fin…)

Empiezo la bajada con la incertidumbre de si se van a soltar las calas y en un cruce con una carretera, vuelvo a preguntar a la gente que estaba por allí, guardias civiles, organización… y uno me dice que cree que sí. Me paro, espero un buen rato a que el chaval busque entre su mochila y nada, solo destornilladores que no me sirven.

Me vuelvo a subir a la bici y comienzo la segunda subida, que se divide en dos partes, la primera, hasta la ermita de Nuestra Señora del Ara, cerca la famosa Mina de la Jayona, un sitio donde habrá que volver en otra ocasión más tranquilamente, donde estaba el primer control de dorsales y donde, por fin, hay alguien que tiene llaves para apretar mis calas, que las aprieto bien, aunque un poco torcidas por las prisas.

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Ermita Virgen del Ara

No había sido mucha la gente que me había adelantado en estas tres paradas, si acaso 10 – 12 ciclistas, y en la segunda parte, hasta los cortafuegos, en Reina, fui alcanzándoles, gracias a la no excesiva dureza del trazado, nada técnico y con pendientes medias (8 – 12%)

Empezamos la bajada, muy embarrada y con muy fuerte pendiente, lo que la hacía muy deslizante y peligrosa. Peligro que se incrementaba por el fuerte viento y las primeras gotas de lluvia que empezaban a caer.

Después terreno muy duro, con bajadas rápidas entre eucaliptos, pero obligados a tener mucha precaución para no tener caídas y subidas sorpresa de gran desnivel. Y fue ahí donde sentí el primer pinchazo en la parte trasera del muslo. Habían venido los calambres en el peor momento, cuando estaba viendo que tenía que tirar un poco más, ahora ya con las calas apretadas, para intentar conseguir el reto de hacer diploma “oro” (Menos de 3h35m).

Subo piñones, me pongo de pie en la bici, termino esa rampa como puedo e intento estirar un poco la pierna, a ver si es solo un aviso y no pasa más. Que me lo creía yo. De ahí en adelante, y faltaban casi 20 kms, tuve que bajarme de la bici y seguir andando en cuanto el trazado tomaba pendientes de alto porcentaje. Y fueron muchas, muchas veces, demasiadas diría yo, porque la tercera subida, que en perfil se podía ver que era constante, en realidad no lo era.

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Perfil completo de la ruta

Tras el paso por Trasierra, subida a los repetidores de Llerena, con rampas de 200 metros y un poco de bajada, así hasta 6 o 7 veces, o quizás 8, que se me hicieron interminables, teniendo que bajarme, como ya comentaba antes, en varias ocasiones.

Comenzamos la bajada entre la niebla y la lluvia, pidiendo paso a algunos corredores que se habían unido a la ruta provenientes del recorrido corto, y siendo alcanzado por otro que había dejado atrás en la subida.

Antes de marchar de vuelta a casa, limpiar bien la bici, en la misma manguera quitarme yo gran parte del barro de las piernas, guardar la bici, ducha semicaliente, más bien fría diría yo, comer algo, ya en el coche, y para casa.

Al final, 3h 39min por mi reloj. 10 minutos más por la organización y la sensación de que en condiciones climatológicas normales y sin los problemas mecánicos (calas y cambios desincronizados, principalmente) hubiera podido bajar bastante esa marca. Lo dejaremos como reto para el año que viene.