Mi Titán 5 Miles. Cabeza la Vaca, 12 de abril

Cuando uno se pone a pensar que se va a pasar más de 8 horas encima de la bicicleta, pedaleando por el campo, sabe que va a tener mucho tiempo para eso, para pensar muchas cosas, que le van a pasar, que va a ver, que le van a decir…

Un mes antes de la Titán 5 miles tuve la oportunidad de hacer el recorrido completo, en dos días, un sábado por la tarde y un domingo por la mañana, algo que me hizo ver la dureza de la prueba, aunque en aquella ocasión no me viera tan mal, la verdad.

Después de ciertos preparativos, de poner la bici a punto (Gracias de nuevo, Raúl), de una tarde – noche de charlas con los compañeros del Titán Xtrem Cycling Team, llega el momento de tomar la salida, de sacar rendimiento a todas esas horas de entrenamientos y de todas esas ganas de hacer un buen papel en esta carrera.

Dificultades en la Salida

La salida, muy rápida, excesiva, diría yo, con una bajada corta pero en la que no quise jugármela, perdiendo muchos puestos. “Ya los recuperaré, quedan 134 kms”. El hecho de salir en frío y, además, en bajada, hizo que a muchos se nos hiciese más complicada de la cuenta la subidita que vino a continuación, sumado a la gran cantidad de corredores que estaban por delante no me permitía avanzar todo lo que me hubiera gustado. Casi que mejor, porque al poco rato noté que me empezaba a sentir mal. Alguna tos, alguna arcada… enseguida me di cuenta del motivo. Un desayuno no habitual para mí o algo en mal estado. Se me pasó por la cabeza la retirada de la prueba, pero como esto es muy largo, “sigo a ver si me voy recuperando”. Aún así, a pesar de los problemas estomacales, me mantuve, aproximadamente, en el puesto en el que iba, viendo cada vez más lejos el grupo de cabeza, pero sin que me alcanzase mucha gente.

Say my name
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Así empezamos a rodar por la parte previa a la primera gran subida, la Cota Avellanera, de donde se venía tras la larga bajada de la Cota Cerro Molino y el paso por Arroyomolinos de León (en la provincia de Huelva). Al coronar, estábamos un grupito bastante grande, calculo que unos 10-12 ciclistas, entre los que se incluye David Martín Grande (Cáceres – Cáceres Bike) y Elías Gómez. Parada en el pueblo de Fuentes de León, donde dejo en el stand de Raúl (mecánico) los manguitos y las gafas que ya me hacían poca función y al contrario, se me llenaban de sudor, así que mejor, dejarlas allí.

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Recuperación y rodar a ritmo

Seguimos, nos volvemos a agrupar y a rodar y rodar. En la salida del pueblo veo a Iván Ortuño (Mérida – Art&Salud) que va al revés, buscando a su compañero que parecía que se había perdido, aunque poco después se nos unió. También José María Álvarez (Almendralejo – MTBikers), que estaba en una subida, a un lado, reparando la cadena. Cuando entran éstos en el grupo, notamos una subida de ritmo, sobre todo por José María al que costaba darle un relevo, cosa que consigo al paso de un riachuelo. Y en esas estuve unos minutos, ya recuperado de las molestias iniciales, hasta que miro para atrás y sólo venían ellos 3 y dos corredores de la Grupeta 9:30. Una pena que no vinieran David ni Elías, pero la carrera debía seguir.

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Primer punto de control y, poco después, paso por Cabeza la Vaca y a por la segunda parte del trazado, el ¿más exigente? En principio debía ser el que más me favoreciera, pero no las tenía todas conmigo, por lo complicado que se me había hecho la primera parte y por el desgaste acumulado, ya no tanto por el cansancio de tirar de un grupo, sino por la mera acumulación de kilómetros.

Subidas Puerto Lobo y Bonales

Para empezar el trío de grandes subidas, el Puerto Lobo, que da nombre al club organizador de la Titán 5 miles de Cabeza la Vaca. Un sucesión de rampas a desniveles imposibles, con apenas descansos. Ahí sigo estando con la pareja de Mérida y José María (la pareja Grupeta 9:30 se había descolgado)

La bajada muy complicada, muy técnica sí que me terminó de penalizar, y más al inicio de la siguiente subida el Cerro Bonales, cuya primera rampa tuve que hacer a pie, ya que me patinó la rueda trasera y casi caigo.

La subida de menos a todavía menos. Intenté seguir el ritmo de Jose María, pero me era imposible, debía regular mejor, porque aún quedaba mucho. Subiendo me vi muy mal, muy agarrotado y sin frescura ninguna. Realmente arrastrándome encima de la bici. El paso por el pinar, precioso, eso sí. Lo mejor de todo, que sólo me adelantó un ciclista, del Xálima y adelanté yo a otro (cómo iría)

Al coronar, le ofrezco a los mecánicos de “La Bicicleta” que estaban allí, si me hacían un relevo o algo, pero no. Muchas risas pero que nada. Lo decía en serio!!!

Bajada Bonales y Subida Tentudía

Bajada del Bonales, algún tramo de dehesa y pinar y comienzo de la subida a Tentudía, momento en el que me alcanzan Elías y otro chico. Los llevo a 10-12 metros hasta el tramo de carretera, donde les alcanzo e intento dar algún relevo, pero que me cuesta desfondarme y a estas alturas ya no hay fenriquiña que valga. Salimos de la carretera hacía el rampón de acceso al monasterio, que tengo que hacer a pie porque no tenía fuerzas para más y tercer punto de control (el segundo había sido unos kilómetros antes, entre las dos subidas de 1000 metros, Bonales y Tentudía)

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Elías se me va en el descenso, que tenía una parte excesivamente técnica, aunque le sigo viendo cerca hasta el paso por el embalse.

Allí, al lado de la presa, volvía a estar Raúl, al que le pido algo para comer (yo llevaba, pero me ofreció un sandwich de Nutella que había dejado mi compañero Miguel), me engrasa la cadena y a seguir.

Ya quedaba la parte más pestosa. Subidas más o menos largas, cotas de 400-500 metros, de pista ancha, pero con un poco de viento (que a mí me parecía en contra). Pocos tramos técnicos y un paso por Calera de León. ¡Ya está hecho!

Tramos finales

Casi llegando, desvío a derecha, nuevo punto de control y en éstas un chaval de Córdoba, que había estado en el primer grupo conmigo, me alcanza. Me decía entonces, al inicio, que él no llevaba GPS para orientarse y que por eso tenía que buscar grupos grandes o gente que sí llevaba.

Hay que decir que estas UltraMaratones incluyen una parte del recorrido que no está señalizado y depende de la orientación y el uso del GPS de cada participante el hacer el recorrido correcto.

Pues bien, me decía Santiago, el cordobés, que con todo lo que había tirado antes, dónde estaba ahora. Y qué razón, a lo mejor si hubiera guardado algo llegaría mejor, o me hubiera permitido subir Bonales en mejores condiciones, pero a ver, yo soy así, si me veo bien, no voy a escatimar en dar los relevos necesarios. Siempre he dicho que el mejor grupo en el que se va es el que va delante y eso haré sin dejar que sean otros los que me lleven. En las Titán, en la QH, Soplao, Perico… Me costará algún pajarón, pero si no lo hago, dejaré de ser yo.

El caso es que, en el último desvío a derecha, por la zona de la escombrera, Santiago se me había vuelto a descolgar y en el tramo técnico de subida seguí alcanzando a gente, seguramente ya de la prueba de Maratón.

Llegamos al cementerio de Cabeza, y el último esfuerzo. Ya a acabar tranquilamente, pero no, veo a mucha gente en la subida a la plaza y claro, había recuperado algo, así que me lanzo a acabar fuerte, a esprintar lo que pude, adelantando a mucha gente, Elías entre ellos.

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Conclusión

Finalmente, puesto 52 de la general, el 13 Máster 30 individual, con un tiempo, según mi Garmin, de 8 horas 05 minutos 40 segundos.

Segunda del Titán Xtrem Tour a “la saca”, pero con la sensación de que este era un paso más en cuanto a dureza, exigencia y dificultad técnica. Veremos cómo se me da la Titán Villuercas, mucho más larga y con más desnivel. Hay que seguir progresando!

Desde que empecé a montar en bici, hace ya 8-9 años, además de las marchas míticas en carretera (Quebrantahuesos o Perico), de las carreras en Extremadura que más oía hablar eran de 3, la Fuente de Cantos Motor (a la que fui hace 3 años), la Maratón de la Miel, que fui hace unas semanas y esta. Sin duda, los 5 miles de Cabeza la Vaca ha hecho honor al renombre que tenía desde su inicio y, como dicen los titulares en prensa, es toda una referencia en el mundo de la bicicleta.

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