Casualidades de un día cualquiera

Lo que me pasó ayer, creo que no fue nada especial, pero me sorprende lo que la vida puede llegar a hacer para devolver un pequeñísimo gesto. Ayer, mientras volvía de la escuela de idiomas, y tras una enriquecedorísima conversación con el artista Gabriel Manzo, pasé por una conocida multitienda de la Av. Moctezuma, donde estaba en la puerta una mujer de avanzada edad, con vestidos andrajosos y pidiendo “una ayuda”, a esas horas de la noche (casi las 23h) y con mucho frío y lloviznando.

Dentro compré un par de cosas que me hacían falta, pan y un paquete de galletas. Pensé en la mujer y cogí otro paquete de galletas, igual que el mío (de 1 euro), para ella.

Al ir a pagar, al sacar las monedas, se me cayó una frente al mostrador, entre unas revistas y al ir a recuperarlo, salió junto a mi moneda, de 50c, otra de 1 euro, que alguien, algún día habría perdido allí.

No creo que hiciera nada especial al invertir solamente un euro en ayudar a la mujer, pero me resultó muy curioso como, sin salir aún de la tienda, ese euro que había decidido dar, ya me había sido devuelto…

Y lo mejor de todo, la cara mezcla de sorpresa y alegría de la mujer al entregarle las galletas.

1 comentario


  1. para que veas, que por tú gran acción, alguien te sorprenda… Saludos

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